Hoy os traigo un espacio blanco inmaculado salpicado por toques en negro. Me gusta por la amplitud del espacio, la luz a raudales que entra por los grandes ventanales y la sensación de orden que se respira. Quizás para mi gusto le falte personalidad, más color, algún cuadro o lámina en las paredes... pero hay que reconocer que si el orden era el objetivo, la meta se ha alcanzado.
El blanco se visualiza por todas partes, empezando por paredes y techos, aunque pequeños toques de negro salpican la estancia y son el contrapunto al blanco que lo inunda todo. En este espacio se ven guiños al diseño moderno del siglo XX, como las sillas Panton que rodean la mesa para seis comensales, los sillones Barcelona que limitan el espacio de tertulia en el salón o el sillón Eames Lounge Chair como protagonista indiscutible de la zona multiuso.
La calidez al espacio la aporta el suelo en roble blanqueado, donde unas alfombras en blanco y negro, de Ikea, rompen la monotonía y limitan los espacios.

¡Feliz lunes!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Mil gracias por vuestros comentarios!